Al igual que la vida, el concepto Educación ha ido adaptándose a las fases que a ésta se le han planteado. Actualmente, bajo mi punto de vista, éste se encuentra en un período de transformación y está sujeto a diversos cambios.
Tanto las personas que en este preciso instante estamos estudiando la carrera de Magisterio, como los ya formados para la labor docente, hemos de mentalizarnos acerca de que nuestra tarea como maestros no es enseñar, si no hacer que nuestro alumno aprenda.
Pienso que nos queda por realizar la mitad de la carrera y que no sabemos muy bien a qué nos tendremos que atener cuando esto termine, pero aunque nos de un poco de pavor enfrentarnos a la realidad, ella es la que nos hace enfrentarnos realmente con todo lo que hemos aprendido y poner en práctica estrategias que ni nosotros mismos sabíamos que existían en nuestra mente.
La base de la educación es la emoción por aprender, por innovar, en conclusión educar es crear un aprendizaje significativo mediante la alegría y la fuerza y como ésta es la base, los futuros educadores deberíamos de estar en constante renovación, alabar los éxitos de nuestros alumnos, compartir la felicidad en las aulas, respetar las normas establecidas, hablar con los que nos rodean pero en especial, creo que deberíamos saber escuchar a la persona que está a nuestro lado aunque sea mudo y saber identificar cuándo tenemos un problema, su raíz y poner una solución eficaz y rápida.
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